Al crecer en una “burbuja” religiosa, mis padres siempre me inculcaron esta dualidad. Mi madre era mi mejor ejemplo pues siempre estaba al pendiente de nosotros mientras mi papá nos castigaba y regañaba cuando hacíamos algo mal, nunca fueron extremos y mi crianza fue un tanto democrática. En la iglesia se solía decir que “el hombre es la cabeza del hogar” y yo lo creía. Las mujeres, al estar hechos fisiológicamente para ser madres, tenemos este sexto sentido de protección y cuidado, pero ¿si nosotros protegíamos, porque los hombres nos tenían que proteger a nosotras? Había una confusión en mi cabeza, pero no podía articularla. Las mujeres, no son líderes mas que de las mismas mujeres (siempre y cuando este un hombre presente) porque necesitan hacerse cargo de los hijos, no pueden tomar buenas decisiones pues sus sentimientos se interponen, etc.
Si bien ya
no pienso de esa forma, pues he conocido a hombres que son mas protectores y a mujeres
mas violentas, esta postura fue basada en valores religiosos y familiares. Al ir
creciendo y ampliar mi panorama me di cuenta de que no podía seguir creyendo en
eso, por lo que hubo una ruptura con la religión, pero no con mi cristianismo. Me
parece necesario dejar de encasillar a las personas pues generalizar es un gran
problema que tenemos todos los seres humanos, y según mi concepción no es bíblico.
Creo que
las consecuencias mas grandes es haber generado tanto machismo, dentro de las
instituciones religiosas como en la sociedad en general. En la que los hombres
son mejores para ciertas cosas y las mujeres para otros, aunque lo creo, pero
la diferencia radica en que no creo que sean mejores o peores por nuestro sexo,
sino por las herramientas que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida.
En cuanto
al caso 5, creo que hasta donde he podido me he manejado dentro de una
moralidad congruente con mi persona, si bien no he estado en una posición donde
mis decisiones afecten a terceros, si creo que decidiría por no trabajar con
esa empresa, no sé si llegaría al punto de denunciarla, pues, aunque es lo
correcto, es un proceso el cual no se si tendría energía para pasarlo, pero
definitivamente no trabajaría con ellos. Tal vez exista conocimiento científico
que empeore el dilema, pero yo no lo sé, pues me dedico a la salud mental.



